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Editorial· Tenebris Editorial

El horror que no se olvida

Algunos libros de terror no asustan por lo que muestran, sino por lo que dejan fuera. Un repaso a las obras que permanecen mucho después de cerrarlas.

Hay libros de terror que funcionan como una descarga eléctrica: el susto llega, pasa, y al día siguiente ya no recuerdas bien por qué te asustaste. Y hay otros que se instalan. Que siguen ahí tres semanas después, cuando estás haciendo algo completamente distinto.

Lo que distingue al horror duradero del horror desechable no es la intensidad del susto, sino la calidad de la incomodidad que deja. El mejor terror no resuelve sus propias preguntas. Las planta y se va.

La ambigüedad es la herramienta más poderosa del género. Un monstruo con cara definida se puede cerrar en un cajón. Un monstruo que podría ser cualquier cosa, o nada, no tiene cajón.

Cuando elegimos un manuscrito en Tenebris, nos hacemos siempre la misma pregunta:

¿esto va a seguir molestando mañana?

Si la respuesta es sí, hay una conversación que tener. Eso es lo que buscamos. Eso es lo que intentamos hacer con cada título del catálogo.